jueves, 7 de abril de 2016

Borracho estaba, pero me acuerdo

Es el título de la autobiografía de  Victor Hugo Viscarra, el sujeto que han llegado a nombrar como el "Bukowski Boliviano" debido a su estilo cínico, ácido pero sincero para describir la realidad nocturna de lo que sucede en las cantinas, barrios y escondrijos bajo los puentes . El libro sin mención alguna de D&D o dados que superen las 6 caras, guarda elementos que valdría la pena resaltar en las partidas.

No se como sera en sus mesas, queridos roleros, pero tomando en cuenta que una gran cantidad de nuestras partidas se encuentran ambientadas en sociedades medievales o  al menos  en sociedades decadentes, siento que no se le brinda una personalidad suficiente al bajo mundo y menos aún a nuestras cantinas.

En "Borracho estaba, pero me acuerdo", Viscarra narra con detenimiento y autocrítica todo lo que podía pasar en un bar de mala muerte en la Paz, como un cuadro, nos describe que al entrar en la cantina puede ver a una pareja comiéndose a besos en una esquina, en una mesa se encuentra un borracho luchando para romper la cadena que sujeta su tarro a la mesa. Y en otra de las mesas se mira un intercambio entre dos vagabundos, donde uno cambia un par de zapatos roídos por una botella vacía de cerveza y claro conversaciones sobre política, religión y chismes sobre quien se acuesta con quien.

Sumar descripciones que agreguen carácter a nuestras partidas es lo que nos brinda Biscarra y posiblemente pudiera compartir otros ejemplos sobre lo que sucede en los callejones oscuros o debajo de los puentes, pero no quiero verme obligado a cambiar este blog a solo para mayores.

La siguiente vez cuando que el grupo de aventureros entre a una cantina, quedarán seguramente sorprendidos si en vez de encontrar al típico tabernero gordo limpiando vasos, se encuentran con un lugar que apesta a orines, con las sillas grasientas y una cucaracha paseando por la frente de un comensal dormido, no es agradable, pero al menos no es aburrido.