jueves, 16 de noviembre de 2017

Los errores...narrar sin ganas


Siguen los errores roleros, pero puedo decir con cierto complacencia que voy aprendiendo un poco de cada uno. Este año pude probar el cansancio o el quemón que genera narrar de forma seguida y sin parar. La idea de estar dirigiendo 3 o 4 sesiones a la semana con diferentes mesas y ambientaciones puede sonar emocionante y genial cuando se tiene 20 años, pero 10 años después, la pasión puede transformarse en pesadilla. 

Y me di cuenta muy tarde de a ver llegado a mi punto de hartazgo, que tan solo falto que surgieran alguna complicación molesta en una de las mesa de juego, para que me encerrara y desapareciera por un rato, los padecimientos que fui experimentando fueron los siguientes:

-Alivio cuando algún jugador se reportaba enfermo, maquinando en la mente la vana ilusión que luego de varias partidas sin concretarse la mesa terminaría por desbandarse.

-Apatía durante las partidas. Sucedían diferentes violaciones a las reglas o simplemente nos saltábamos ciertos detalles del combate (iniciativa, salvaciones, etc) siempre que acelerara el tiempo de juego hasta llegar a un punto en donde estaría bien terminar la sesión. Por ejemplo, cuando el grupo llega a la cantina o sale a penas del calabozo.

-El tiempo de juego se reduce. Aunque me di cuenta desde hace tiempo que narrar una partida me deja cansado y con bastante hambre, siempre que me encuentro de buenas, puedo tener una partida que dure hasta 6 horas. Pero en los tiempos antes de volverme invisible, a duras penas llegaba a una hora de partida y me daba por satisfecho.

-Casado con un sistema. Yo siempre e sido de estar probando diferentes sistemas, hasta de ir cambiando de título en título aunque manejen básicamente el mismo set de reglas, en ese sentido soy muy hiperactivo. Entonces cuando me di cuenta que ya tenía más de 6 meses jugando en varias meses con el mismo set de reglas, llega a la conclusión de que se estaba llenando de hojas la coladera de mi pasión.

Lo de sufrir desgaste por narrar ya lo había escuchado en varios podcast de rol gringos, así que resulto curioso vivirlo en carne propia. Se que no lo maneje de forma adecuada, porque básicamente de golpe deje muchas cosas abandonadas, mesas a la mitad e inicio de campaña, varios jugadores desilusionados o molestos. Hubiera sido mejor hablarlo en calma con cada mesa, pero sentía tanta desesperación por dejar esos compromisos en el pasado, que simplemente notifique mi renuncia.

Y ahora que de a pocos me van regresando ganas de rolear, me encuentro ideando lineamientos para no volver a quedar saturado y  tampoco dejar a los jugadores a medias. Construir un punto medio, siempre es un reto, pero no tengo de otra, soy algo adicto al rol.


Pero bueno....el chiste es aprender de los errores.

Y ustedes querido lectores?

Se han encontrado en un situación similar?